“Esta es la historia de Huracán pero no terminará hasta que limpien su nombre y le devuelvan el tiempo que ha cumplido. Lo pusieron en la celda de una prisión, pero una vez pudo haber sido el campeón del mundo”. Son los últimos versos de “Huracan” la canción en la que Bob Dylan cedió su voz a Rubin “Hurrican” Carter, el boxeador que pudo haber sido campeón del mundo y no lo fue porque se le envió a prisión injustamente acusado de un crimen que no había cometido.
Fue el arranque de una campaña que culminaría con la revisión del caso el 17 de marzo de 1976. La falta de pruebas haría imposible condenar al campeón que pudo ser, ante los ojos vigilantes del mundo.
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