Bailó y, naturalmente, ganó el concurso. Entre los presentes, estaba Benny Carter que intentó por todos los medios que las grandes orquestas contratasen a esa maravilla. Pero sólo el contrahecho “Chick Web” supo escuchar el sabio consejo de Benny.
Y nació una leyenda, porque, en aquella jovencita, se aunaban una voz dulcísima junto a una técnica y un sentido del ritmo únicos.
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