Billie Holiday, apodada "Lady Day", nació en Filadelfia el 7 de abril de 1915 y murió en Nueva York el 17 de julio de 1959. Fue una cantante estadounidense de jazz. Junto con Sarah Vaughan y Ella Fitzgerald, está considerada entre las más importantes e influyentes voces femeninas del jazz. El crítico Robert Christgau consideraba que era "inigualable y posiblemente la mejor cantante del siglo» y Frank Sinatra la consideraba «su mayor influencia" e "incuestionablemente la influencia más importante en el canto popular estadounidense de los últimos veinte años".
El tema "Strange fruit" fue considerado como la mejor canción del siglo XX, por la revista "Time" en 1999.
El valor artístico de Billie Holiday reside en su capacidad interpretativa, en su dominio del swing y en la adaptación de sus cualidades vocales al contenido de la canción. Billie Holiday transmite a sus canciones una intensidad inigualable que, en muchos casos, es fruto de una traslación de sus vivencias personales a las letras cantadas. Esta personalización de lo cantado hace que su estilo esté muy vinculado a intérpretes clásicos de blues como Bessie Smith o Ma Rainey; también está clara su deuda, confirmada por ella misma, con Louis Armstrong (en su autobiografía dejó escrito: "Siempre quise el gran sonido de Bessie y el sentimiento de Pops") y, desde luego, con quien sería su principal acompañante: el saxofonista tenor y clarinetista Lester Young.
Aunque en los últimos años se ha hecho un gran avance en la investigación biográfica sobre Billie Holiday, su vida sigue teniendo numerosos episodios en la sombra y numerosos aspectos permeados de elementos míticos, legendarios, incentivados por ella misma en su autobiografía.
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